jueves, 25 de septiembre de 2014

CÓMO DESARROLLAR UN TEXTO LITERARIO. Fases de su elaboración.



            Un comentario de un texto literario es un ejercicio que consiste en desentrañar el significado y los valores de una obra literaria, es decir, se trata de comprender cómo se expresa una idea o un conjunto de ellas.

            Muchos autores pueden explicarte cómo se realiza el comentario de un texto literario para lo cual te proponen seguir una técnica de trabajo; es una buena forma de empezar en el oficio pero ni renuncies a tener, como en todo, una voz propia, ni pienses que en los primeros ensayos la vas a encontrar.

            Podemos comenzar por aclarar qué no es un comentario de texto:

a)     No es un comentario del contenido donde se parafrasean una y otra vez las palabras del texto.
b)     No es una colección de elementos formales resaltados en listas más o menos meticulosas.
c)     No es una ocasión para presentar todos tus conocimientos sobre una materia ajena al texto mismo.

         ¿Qué elementos van a enriquecer tus comentarios de textos literarios casi sin darte cuenta?

a)     La lectura de cualquier tipo de obra en cualquier idioma, momento y situación.
b)     Pero también cualquier contacto que tengas con el resto de las artes: cine, música, pintura…
c)     El conocimiento de las historias de las literaturas.
d)     Una buena formación lingüística y retórica  (en general, fonética, fonología, morfosintaxis, semántica, lexicología; y de manera específica, poética,  métrica, figuras retóricas…)
e)     Y sobre todo, una gran carga de honestidad científica y de sentido común.

            Para comenzar, podemos establecer una rutina de comentario que vaya dándote la seguridad necesaria para avanzar con decisión en este tipo de ejercicios:

1.   FASE PREVIA: LEER Y COMPRENDER EL TEXTO PROPUESTO.

            Es una fase que resulta evidente y que, sin embargo, en ocasiones no se realiza con corrección. A veces hace falta un diccionario y siempre mucha tranquilidad y comprensión. Puedes hacer una primera lectura comprensiva y otra(s) posterior(es) para anotar o subrayar los elementos que quieras resaltar, las sensaciones que te produce o simplemente los errores que puedas detectar. Cuando estés seguro de que has comprendido el texto, puedes pasar a la siguiente fase.

2.   PRIMERA FASE: LOCALIZAR  EL TEXTO PROPUESTO.

         Se trata de situar trabajo, fragmento, autor y obra, antes de entrar en el comentario propiamente dicho. Tienes que tener cuidado de no olvidar ninguno de los aspectos sustanciales de una buena localización. Te facilitamos una rutina estricta, que con el tiempo puedes superar:

·         Presentación del fragmento.
·         Situación del fragmento en la obra.
·         Situación de la obra en el autor.
·         Situación del autor y de la obra en su época o movimiento artístico.
·         Género y subgénero literario de la obra a la que pertenece el fragmento con alguna alusión a su posible originalidad. [Es cierto que este aspecto puede asimismo analizarse más adelante].

3.   SEGUNDA FASE: DELIMITAR EL ARGUMENTO Y EL TEMA.

                        Se trata de un primer acercamiento al significado del fragmento. Entre otras estrategias puedes utilizar:

·         Indicar el argumento del fragmento situándolo en la narración general de los acontecimientos.
·         Indicar el tema del fragmento, es decir el significado que el autor quiere darle a su obra.
·         Indicar si se trata de un tema que tenga otras referencias o resulte tópico a) en la literatura, b) en un movimiento o época y/o c) en el autor. Cualquier referencia a otras lecturas es siempre bienvenida pero no es el objeto fundamental del comentario.

4.   TERCERA FASE: INTERACCIÓN DE FORMA Y CONTENIDO.

                  Se trata en esta parte de ver cómo está hecho el texto, de qué tipo de materiales lingüísticos se ha valido el autor para hacernos llegar su mensaje. No conviertas esta parte, la fundamental del comentario en un listado de recursos sino en delimitar cómo refuerza el contenido desde la forma. Esta fase es muy variada pues cada texto tiene, como es lógico,  su propia estructura. No obstante, te proponemos las siguientes estrategias:

·         El tipo de texto puede darte una idea de cómo emprender el comentario. Evidentemente no es lo mismo que se trate de un texto narrativo, descriptivo, expositivo, argumentativo o dialogado. Las características de uno u otro han de ser objeto del comentario.
·         Puedes empezar por estudiar si el texto se puede dividir en partes significativas y establecer las relaciones entre las mismas; en ese caso, cada parte puede ser analizada desde todos los puntos de vista pero resaltando siempre la relación forma-contenido. No olvides nunca que un texto es básicamente una unidad o un fragmento de ella.
·         El análisis de la relación de forma y contenido dependerá mucho del género al que pertenezca:
o    Un texto narrativo prestará especial atención a: a) la figura del narrador; b) la estructura de la narración y del tiempo narrativo (elipsis, descripciones…); c) la caracterización de los personajes (por el narrador, por sí mismo o por otros personajes).
o    Un texto dramático prestará especial atención al análisis de los personajes a través del diálogo, de sus registros lingüísticos y de las acotaciones.
o    Un texto lírico prestará especial atención a la expresividad del sujeto, a la relación entre el yo, el tú y el referente.
o    Un texto ensayístico prestará especial atención a la estructura de la argumentación y a las ideas que se presentan.
·         En cualquier caso podrás servirte de un análisis detallado de los distintos planos:
o    Fónico: Recursos expresivos relacionados con los sonidos; en principio, aquí tendría que incluirse todo análisis métrico y rítmico, si bien en el análisis de cada parte significativa hará alusión también, cuando sea necesario, a los elementos métricos (encabalgamientos, estrofas, tipo de verso…)
o    Morfosintáctico: Acumulación/ ausencia de categorías morfológicas (sustantivos, adjetivos, verbos…), análisis de tiempos y modos verbales (el uso del imperfecto en las descripciones, el valor del imperativo…), elementos expresivos de la lengua (diminutivos, aumentativos, despectivos, comparativos, superlativos…), la modalidad de la frase (impresiva, declarativa, expresiva), y su manera de hacerse presente nos puede ayudar a darnos cuenta de cómo consigue el autor su objetivo, elementos extraños en la redacción, como vulgarismos, refranes, etc., que nos aportan información sobre el emisor y el tipo de discurso que está elaborando, repetición o variación de estructuras sintácticas, orden de las palabras o de los sintagmas…
o    Semántico: Léxico utilizado, campos semánticos, homonimia, sinonimia, polisemia y en general todos los valores connotativos (comparaciones, metáforas), elementos semánticamente enfrentados (paradoja, oxímoron…)

5.   CUARTA FASE: CONCLUSIÓN.

      Cualquier comentario ha de tener su propia conclusión; se puede hacer de diversas formas:
·         Una recapitulación o resumen que recoja los aspectos más importantes del comentario.
·         Una reafirmación de una tesis planteada a lo largo del comentario, en especial, en el arranque del mismo.
·         La solución a un problema planteado a lo largo del comentario, especialmente en el arranque del mismo.
·         Una opinión personal basada en conocimientos o lecturas suficientes. Puede coincidir con un deseo o sentimiento.
·         Una puesta al día del tema o de algunas de las características más sobresalientes del texto propuesto.


http://www.educacion.gob.es/exterior/centros/estrasburgo/es/materialesclase/lenguayliteratura/seconde/comentariodetextos.doc

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